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Descrizione
Produttore: Hamza Al-Jaziri
Compositore: Oscar de la Torre Galán
Compositore: Juan Francisco Prieto Sanchez
Compositore: Domingo Antonio Edjang Moreno
Compositore: Javier Diaz Rodríguez
Paroliere: Oscar de la Torre Galán
Paroliere: Juan Francisco Prieto Sánchez
Paroliere: Domingo Antonio Edjang Moreno
Paroliere: Javier Diaz Rodríguez
Testo e traduzione
Originale
Club 4.
Lo bueno tarda en volver y tú no.
¡Yo!
Como que no se acaba nunca, si casi no importa, la vida le saca punta, respuesta, pregunta.
Problemas diminutos a millares son serios y no quedan minutos pa' apagar los incendios, pa' pagar las cuentas, pa' agarrar la manguera y sofocar las deudas, pa' contarte un cuento sin final sangriento ni agua pal' sediento, ni siquiera pa' llevarle a buen puerto.
Ni la orilla se divisa a lo lejos, que la luz va escondiendo su rastro y la arena con la que tapar los fuegos cae entre mis dedos porque ya no doy abasto.
La alegría es un resto en mi rostro, la tensión deja un loco en mi gesto, los pies por arde el tiesto, metal de regusto y el foco se propaga cuando prende un nuevo arbusto.
Y la chispa eras tú, la hipoteca y el horario, las hojas que no vi del calendario, la charla vacía que me decía que perdía las horas y te enamoras y se vuelve rutinario.
Y aquella sangría que nos hacíamos, la falta de salario, que nunca ganaría al solitario, que ya todos los días serían treces y martes, apagando pequeños fuegos por todas partes.
Problemas diminutos a millares son serios.
Treces y martes.
Ya no doy abasto.
Pequeños fuegos por todas partes.
Ahí veo un fuego, ahí otro fuego, corro a apagar el primero y surge uno nuevo. Yo tenía un plan, pero es que hay fuego y no llego.
Necesito siempre más tiempo y no puedo.
Necesito siempre más tiempo y lo invierto en sofocar todo el rato incendios pequeños.
No son muy grandes, pero es que hay cientos de ellos.
Y eso es extraño, porque es que pienso que creo que ahora prefiero un fuego grande, de esos que te indican a qué debes enfrentarte. Llámame
Nerón, con mi lira grito: «Arde».
Cuando el fuego es uno, sabes dónde hay que centrarse.
Es más fácil quemarse con pequeños fuegos por todas partes, porque están y no parecen importantes, porque apagas uno y nadie te aplaude, porque como si tu esfuerzo no bastase.
Alguien que me aclare cómo se hace pa' que paren de extenderse más, va.
Nacen y se expanden como si alguien se esforzase en castigarme más y más.
Basta, ya no me importa, dejo que arda, que el pasado se haga paz con esas llamas, que mi yo de antaño se consuma y nazca mi alma nueva donde le plazca. Y das y das y das, pero todos te piden más y más y más.
Solo quiero tranquilidad, quietud y paz. Y ahora resulta que es mental, no es un lugar.
El cuerpo del rey vikingo en la balsa, el arquero prende la flecha y la lanza, la parábola que dibuja en el aire y el fin. Pequeños fuegos por todas partes.
Que la mitad de fuegos están en la mente, que se vencen con los pies descalzos y mirando al frente.
Eso lo sé desde que entré tente, traigo un tente en pie de qué se siente cuando ser valiente ya no es suficiente, cuando apagas uno y aprende el siguiente y ni ausente o fuerte puedes detenerle y dejas que te queme lentamente.
Vente a verme, porque hay abrazos que alejan la muerte, porque hay caricias que me han dado suerte.
Hablo de aceptar la verdad de repente, hablo de que hay nos que son nos para siempre, hablo de que el tiempo no lo cura todo, hablo de estar solo rodeao' de gente, hablo de estar loco y roto y sentirse con otros como si tu rostro fuera transparente. Te juro que no puedo a veces, son demasiadas redes para este pez.
Todo saldrá bien cuando lo empieces, pero ¿cómo acaba el caso si todos son jueces?
Sé que quieres saltar, pero no debes. Sé que quieres volar, pero no puedes.
Mi consejo es andar hasta donde ves y apagar con tus pasos los revés.
Dime algo que no sepa de amigos, de deudas, de noches sin ella, de tragos amargos, botellas, de estar hecho mierda y tener que salir a cantar cual estrella y llorar al llegar de pena, porque hay otro fuego que apagar de cena.
Supongo que al final lo que me llena es seguir estando en pie a pesar de lo que quema.
Pero todos te piden más y más y más.
Cuando ser valiente ya no es suficiente.
A pesar de lo que quema.
Pequeños fuegos por todas partes.
Mírame, he sobrevivido al 2020 apagando fuegos, de treinta en treinta, tocado, pero no hundido.
Sigo pa'lante, en mi pecho llevo un cora que por poco no lo cuenta.
Déjame volver al nido para volver a volar como ese loco que aún se atreve a soñarlo todo. Con el mar, con amar, con el viento.
No tengo nada que perder, solo tiempo.
Y miento cuando cuento que estoy entero y tengo tanto dentro, que solo quiero que sepas que la vida es un juego, que las heridas de las almas cicatrizan en el ego.
Hoy tengo que pararme y escucharme, cuidar de no quemarme si todo arde, darte arte, ayudarte, que no veas los barrotes, sino cómo liberarte.
Hey, menuda conquista, ojalá seas tan feliz como parece en el Insta. No se trata de ganarse la vida, sino de vivirla.
Jugar a hundir la flota no es hundirla. ¿Y de qué le sirve la boca al amordazado?
Sofocar el incendio y seguir encadenado.
Queremos cosas que brillan en vez de luz, pero para las estrellas, el fugaz eres tú. Si sientes frío, habla conmigo.
Deja que mis raps te hagan de abrigo.
Yo aprendí a escribir silencios cuando le dije adiós a mi mejor amigo.
Que te sirva de cura para el alma, que te mande un mensaje como el karma.
Esas llamas te recuerdan quién eres, que nadie te convierta en el dinero que debes.
Traduzione italiana
Circolo 4.
Le cose belle richiedono tempo per ritornare e tu no.
IO!
Come se non finisse mai, quasi non avesse importanza, la vita gli dà una marcia in più, risposte, domande.
Piccoli problemi a migliaia sono seri e non ci sono più minuti per spegnere gli incendi, per pagare le bollette, per prendere la manichetta e soffocare i debiti, per raccontarvi una storia senza finale di sangue né acqua per gli assetati, nemmeno per portarla a buon fine.
In lontananza non si vede nemmeno la riva, la luce nasconde la sua scia e la sabbia con cui coprire i fuochi mi cade tra le dita perché non ce la faccio più.
La gioia è un residuo sul mio viso, la tensione lascia una follia nel mio gesto, i miei piedi perché la pentola brucia, metallo con un retrogusto e la lampadina si allarga quando accende un nuovo cespuglio.
E la scintilla eri tu, il mutuo e il programma, le pagine che non vedevo sul calendario, le chiacchiere vuote che mi dicevano che stavo sprecando le ore e ti innamori e diventa routine.
E quel dissanguamento che facevamo, il mancato stipendio, che non avrebbe mai vinto i solitari, che ogni giorno ormai sarebbero tredici e martedì, spegnendo piccoli fuochi ovunque.
Piccoli problemi tra migliaia sono seri.
Tredici e martedì.
Non ce la faccio più.
Piccoli incendi ovunque.
Lì vedo un fuoco, lì un altro fuoco, corro per spegnere il primo e ne emerge uno nuovo. Avevo un piano, ma c'è il fuoco e non ce la faccio.
Ho sempre bisogno di più tempo e non posso.
Ho sempre bisogno di più tempo e lo investo continuamente nello spegnere piccoli incendi.
Non sono molto grandi, ma ce ne sono centinaia.
Ed è strano, perché penso che ora preferisco un grande incendio, di quelli che ti dicono cosa dovresti affrontare. chiamami
Nerone, con la mia lira grido: "Brucia".
Quando il fuoco è uno, sai dove concentrarti.
È più facile scottarsi con piccoli fuochi ovunque, perché ci sono e non sembrano importanti, perché ne spegni uno e nessuno ti applaude, perché come se il tuo impegno non bastasse.
Qualcuno mi spieghi come impedire che si diffondano ulteriormente, per favore.
Sorgono e si espandono come se qualcuno stesse cercando di punirmi sempre di più.
Basta, non mi interessa più, lascio che bruci, che il passato faccia pace con quelle fiamme, che il mio vecchio io si consumi e che la mia nuova anima nasca dove vuole. E tu dai, dai, dai, ma tutti ti chiedono sempre di più, sempre di più.
Voglio solo tranquillità, quiete e pace. E ora si scopre che è mentale, non è un luogo.
Il corpo del re vichingo sulla zattera, l'arciere accende la freccia e la lancia, la parabola che disegna nell'aria e la fine. Piccoli incendi ovunque.
Quella metà dei fuochi sono nella mente, che si superano a piedi nudi e guardando avanti.
Lo so, da quando sono entrato in tenda, ho la sensazione ai piedi di quello che si prova quando essere coraggiosi non basta più, quando spegni uno e impari il successivo e né assente né forte riesci a fermarlo e ti lasci bruciare lentamente.
Vieni a trovarmi, perché ci sono abbracci che tengono lontana la morte, perché ci sono carezze che mi hanno dato fortuna.
Sto parlando dell'accettazione improvvisa della verità, sto parlando dell'esistenza di noi che siamo per sempre, sto parlando del tempo che non guarisce tutto, sto parlando dell'essere soli circondati da persone, sto parlando dell'essere pazzi e distrutti e del sentirti con gli altri come se il tuo viso fosse trasparente. Giuro che a volte non posso, ci sono troppe reti per questo pesce.
Andrà tutto bene quando lo inizierai, ma come finirà il caso se tutti sono giudici?
So che vuoi saltare, ma non dovresti. So che vuoi volare, ma non puoi.
Il mio consiglio è di camminare finché vedi e di superare gli ostacoli con i tuoi passi.
Dimmi qualcosa che non so sugli amici, sui debiti, sulle notti senza di lei, sulle bevande amare, sulle bottiglie, sull'essere nella merda e dover uscire a cantare come una stella e piangere quando arrivi dal dolore, perché c'è un altro fuoco da spegnere per la cena.
Immagino che alla fine ciò che mi soddisfa sia continuare a resistere nonostante ciò che brucia.
Ma tutti ti chiedono sempre di più, sempre di più.
Quando essere coraggiosi non basta più.
Nonostante ciò brucia.
Piccoli incendi ovunque.
Guardatemi, sono sopravvissuto al 2020 spegnendo gli incendi, trenta alla volta, toccati, ma non affondati.
Vado avanti, nel petto porto un cuore che quasi non raccontava.
Lasciami ritornare nel nido per volare ancora come quel pazzo che osa ancora sognare tutto. Con il mare, con amore, con il vento.
Non ho niente da perdere, solo tempo.
E mento quando dico che sono intero e ho così tanto dentro, che voglio solo farti sapere che la vita è un gioco, che le ferite dell'anima guariscono nell'ego.
Oggi devo fermarmi e ascoltarmi, fare attenzione a non bruciare se tutto brucia, donarti arte, aiutarti, affinché tu non veda le sbarre, ma come liberarti.
Ehi, che conquista, spero che tu sia felice come sembri su Insta. Non si tratta di farsi una vita, ma di viverla.
Giocare per affondare la flotta non significa affondarla. E a cosa serve la bocca dell'uomo imbavagliato?
Spegnete il fuoco e restate incatenati.
Vogliamo cose che brillino invece che luce, ma per le stelle, quella che spara sei tu. Se hai freddo, parlami.
Lascia che i miei rap ti proteggano.
Ho imparato a scrivere i silenzi quando ho salutato il mio migliore amico.
Possa servire come cura per la tua anima, possa inviarti un messaggio come il karma.
Quelle fiamme ti ricordano chi sei, non lasciare che nessuno ti trasformi nei soldi che devi.